Desde la creación del internet uno de sus principales usos ha sido las transferencias bancarias y bursátiles, sin embargo y con un ritmo igual o más acelerado los famosos scamers o estafadores de la red han creado gigantescas estructuras funcionales de estafas, trampas o scams que día a día roban millones de dólares a “inversionistas” incautos a través de la red, ofreciendo rendimientos y ganancias imposibles de alcanzar con instrumentos de inversión auténticos, ganancias que nunca serian pagadas a sus supuestos “clientes”, quienes se ajustan mejor al termino victimas.

Desde los inicios de la red de redes, o la red global, mejor conocida como la internet, ha tenido incontables aplicaciones en el mundo bancario y bursátil, agilizando trámites y dando beneficios tanto a compradores como a vendedores de acciones e instrumentos de inversión, haciendo posibles transacciones entre diferentes lugares del planeta en tan solo horas. La promesa del acceso a la información inmediata, poder acceder a millones de clientes alrededor de todo el planeta y estar en contacto con clientes o potenciales clientes, fue una ventaja que no solo los bancos y las casas de corretaje e inversión supieron aprovechar de manera inmediata los famosos scamers (Del término ingles SCAM, en castellano estafa) comenzaron a invadir la red creando miles de páginas, desarrolladas para hacer creer que son legítimos sitios de inversión, ofreciendo excelentes rendimientos, con campañas de correos electrónicos que invitaban a invertir en sus sitios, en algunos casos incluso tienen líneas de apoyo y contacto vía telefónico.
Los incautos y muy posiblemente inexpertos cibernautas eran y son seducidos por las cifras expuestas por los mismos, las cuales, además de ser netamente ficticias, no eran más que una atractiva carnada para hacerle realizar una transacción a través de sistemas de pagos electrónicos (al mejor estilo de paypal, pero sin plataforma legal alguna que lo soporte), los cuales no pueden ser rastreados. Luego de cerrado el trato, las cifras de las cuentas de los supuestos clientes comenzarían a crecer según lo prometido hasta el día de entrega del dinero. Día en el cual siempre se presentaría algún inconveniente con su pago, dejarían de responder sus amables correos electrónicos o simplemente de la noche a la mañana el sitio web desaparecería.
Estos sitios web se denominan hoy en día HYIPS (del término ingles High Yeld Invested Profile, en castellano perfil de inversión de alto rendimiento), en su mayoría muestran credenciales asegurando ser empresas serias, sin embargo en su mayoría se encuentran registradas en países con leyes “flexibles” o poco estrictas en cuanto a estafas de dinero se trata o mejor conocidos como países paraísos fiscales. No importa cuán atractiva sean las ofertas de los scamers en sus HYIPS, siempre son estafas, son artistas del robo y cuentan con una gran infraestructura perfectamente diseñada para obtener el dinero de los incautos.