Quizá usted también tenga uno de esos amigos -en el sentido tradicional del término- sumamente popular, en cuya casa siempre se reúnen decenas de personas, y cuyo cumpleaños es siempre la fiesta más grande. Allí se lo pasa muy bien, porque uno se encuentra con la gente querida y entabla nuevas amistades. Pues bien, en la web social la fiesta jamás acaba, no hay que pagar entrada y ¡usted está invitado!
Y sin embargo, este “cumpleaños eterno“, en el que se divierten ya millones de personas, plantea muchas interrogantes sobre la naturaleza de las relaciones humanas, e incluso sobre cómo construimos nuestra propia identidad.
